No hay frontera para el dolor de un hermano


A la opinión pública, a mi gente de Norte de Santander, a Venezuela entera:

Anoche, cuando las primeras imágenes de Caracas, de La Guaira y de otros tantos lugares empezaron a llegar a nuestros teléfonos, sentí lo mismo que sintió cada hogar de esta frontera: el pecho muy apretado.

 

Porque aquí, en este departamento, esa tierra no es «el vecino país«. Es la casa del compadre, la familia de la nuera, el negocio del cuñado, la voz que contesta el teléfono concasi el mismo acento que el de nosotros.

 

No hay familia nortesantandereana que no tenga, al menos, un venezolano sentado en su mesa. Y no hay familia venezolana de esta frontera que no tenga un colombiano caminando sus calles. Por eso lo de ayer no lo sentimos como una noticia lejana. Sino como algo propio.

 

Sé que son momentos de shock, de conmoción, de esas noches donde uno no sabe ni qué preguntar primero. Pero también sé —porque esta tierra me lo ha enseñado toda mi vida— que las horas difíciles no se llenan con palabras, se llenan con manos que se mueven.

 

Por eso, desde este viernes 26 de junio, Norte de Santander abre las puertas del CEGIRD de Cúcuta —el Centro de Gestión Integral de Riesgos y Desastres del barrio García Herreros— para comenzar la recolección de ayuda humanitaria: agua, alimentos no perecederos, elementos de aseo, ropa, todo lo que la solidaridad de nuestra gente quiera poner en esas manos que hoy buscan entre los escombros a sus seres queridos.

 

Mientras la comunidad entrega lo que pueda, nuestro equipo ya está estructurando, con la institucionalidad correspondiente, la logística para que esa ayuda llegue, segura y rápida, a los rincones de Venezuela que más la necesitan.

 

No es la primera vez que esta frontera demuestra de qué está hecha. Lo hicimos cuando recibimos a millones de hermanos venezolanos huyendo de la crisis, sin preguntar absolutamente nada, solo abriendo la puerta. Y aquí hay un departamento entero con la mano extendida y con la esperanza puesta en que nos volvamos a abrazar.

 

Con todo el corazón,

 

William Villamizar Laguado

Gobernador de Norte de Santander